¿Qué hacemos?

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En la mayoría de las naciones, la gente toma la educación pública como algo normal. San José de Calasanz y los primeros escolapios, comenzaron algo que el mundo no conocía. Ellos creyeron que la sociedad sólo puede avanzar si todos sus miembros, sin discriminación alguna, son educados, especialmente los niños. Es por esto que dieron inicio a lo que muchos consideran como el primer sistema de educación pública. Se entregaron a la educación de la niñez y juventud necesitada y a enseñarles de manera que fueran hábiles ciudadanos cristianos.


Actualmente el sueño de dar a todos los niños una educación cristiana, continúa. Los Padres Escolapios siguen a Jesucristo por medio de la educación de la juventud en América, Europa, África y Asia. Han sido líderes en la educación por más de cuatro siglos, y todavía hoy se preocupan por los sueños y aspiraciones de la juventud. Su vida religiosa en comunidad da testimonio del evangelio de muchas maneras: por medio de la educación, en el salón de clases, inspirando a los jóvenes en grupos juveniles, y guiando a los jóvenes a tener una experiencia de Dios.


Los escolapios han descubierto a Jesús en los niños y comparten la llamada a servirles. Por medio de un voto religioso de dedicarse a la educación cristiana de la juventud, los escolapios sirven a Dios y a la Iglesia. Por esto, la entrega a la educación de la juventud es para los escolapios una vocación sagrada.