Nuestro Fundador

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José de Calasanz nació en la villa de Peralta de la Sal del reino de Aragón el 11 de septiembre de 1557. Sexto hijo de un herrero noble y cristiano, matrimonio constituido por el señor Pedro Calasanz y la señora María Gastón. Siendo Papa Pablo IV, y rey de España Felipe II.

Fue educado por sus padres en los primeros años de vida, según las costumbres de la época.
Siguiendo las enseñanzas maternales y las internas inspiraciones, comenzó a aficionarse singularmente a todos los actos de piedad y a manifestar su veneración al Señor y a la Virgen María.

Tenía 15 años, en 1571, cuando empezó sus estudios superiores en la Universidad de Lérida. En 1581, concluyó sus estudios universitarios sin obtener aún su doctorado, el cual le fue otorgado hasta 1592.

José de Calasanz comenzó a ser clérigo el 17 de abril de 1575, en la iglesia del Santísimo Cristo de Almata, en la ciudad de Balaguer, diócesis de Urgel.

En 1582 se enfermó y regresó a Peralta. Poco a poco se agravó de su mal, llegando a las puertas de la muerte, es entonces cuando le hace una promesa a la Virgen "Si me curo, seré sacerdote" y milagrosamente llegó la curación.

En 1583 el obispo Gaspar Juan de la Figuera invitó a José de Calasanz a formar parte de su equipo pastoral en Albarracín, éste aceptó y marchó directamente desde Peralta a la serranía de Albarracín, ahí permaneció por espacio de 6 años.

De junio de 1589 a septiembre de 1591 estuvo en Tremp, ahí fue nombrado visitador oficial y vicario general de los cuatro oficialatos de Tremp, Sort, Tirvania y Cardós.

En 1592, teniendo 35 años, viajó a Roma, donde vivió durante 56 años.
En 1595 empezó la vida santa de José de Calasanz, que entró en una verdadera fiebre de caridad y santificación al ver la miseria moral y material que azotaba a la gente común de la ciudad. Se quedó en Roma, por haber encontrado en ese lugar la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien y dedicándose a la educación de los pequeños que vivían en la pobreza y la ignorancia.

Inició su labor educadora en la iglesia de Santa Dorotea, en el Trasteveré romano, donde imbuyó a los niños en la piedad y las letras; fue el primer grupo escolar gratuito que conoció Europa en 1597; desde entonces dedicó su vida a educar a los niños pobres de Roma y fundar escuelas populares en otros lugares de Europa.

En 1602 José de Calasanz se entregó totalmente a las escuelas, dejando a un lado sus compromisos pastorales. En ese entonces los alumnos eran ya 700 completamente gratuitos y le llamó a la escuela: "ESCUELAS PÍAS". Años más tarde, fueron instaladas definitivamente en la casa adjunta a la iglesia de San Pantaleón, en el año 1612.

El 14 de enero de 1614 el Papa Paulo V firmó la unión de las Escuelas Pías a la Congregación Luquesa de votos simples, pero no prosperó, terminaron separándose.

En 1617 San José Calasanz consiguió de Pablo V la erección de una nueva corporación religiosa, con el nombre de “CONGREGACION PAULINA DE LOS POBRES DE LA MADRE DE DIOS DE LAS ESCUELAS PÍAS” así, el 25 de marzo de 1617, Calasanz y 14 de sus amigos tomaron la sotana escolapia en la capilla de la Aparición de San Pantaleón, constituyendo así la primera comunidad oficial de escolapios.

En 1620 Calasanz fue a Narni a escribir el reglamento que necesitaba el nuevo instituto de las Escuelas Pías, ahí permaneció casi cinco meses hasta el 17 de febrero de 1621.

El 8 de agosto de 1621 el Cardenal Miguel Ángel Tonti firmó un dictamen aconsejando al Papa la elevación a Orden Religiosa de la Congregación de José de Calasanz. Es así, que Gregorio XV firmaba en Roma, el 25 de agosto, su aprobación elevando a las Escuelas Pías a Orden de votos solemnes, con el nombre de CLERIGOS REGULARES POBRES DE LA MADRE DE DIOS DE LAS ESCUELAS PÍAS.

El 31 de enero de 1622 el Papa Gregorio XV aprobó las constituciones de la Orden y el 28 de abril de 1622, nombra a José de Calasanz, padre general de las Escuelas Pías, por un período de 9 años.

El 12 de enero de 1632, el Papa Urbano VIII resolvió nombrar padre general vitalicio a José de Calasanz, al constatar la santidad de vida, de la que todos aclamaban a su venerable fundador.

José de Calasanz dedicó su vida a los niños y la enseñanza, abarcó en su grupo escolar todas las enseñanzas primarias y secundarias, desde los párvulos, las escuelas de leer, escribir, cuentas a las de latín y humanidades. Su donación personal a la enseñanza directa fue total y absoluta desde 1597 a 1648.

Calasanz no sólo quería fundar una escuela elemental gratuita, es decir, no sólo limitada a la escritura, lectura, ábacos y doctrina cristiana; él quiso complementarla con los elementos de una modesta formación humanística para poder proporcionar así, a sus pobres, una cierta cultura general que les pudiera abrir el camino para diversas profesiones, hasta entonces imposibles de alcanzar para ellos.

José de Calasanz murió el 25 de agosto de 1648, a la edad de 90 años. Al momento de su muerte, le fue realizada una mascarilla de su rostro para poder inmortalizar la imagen del santo. El féretro fue depositado bajo la mesa del altar en la iglesia de San Pantaleón
El 18 de agosto de 1748, en la Basílica del Vaticano, José de Calasanz fue Beatificado por el Papa Benedicto XIV.

Y el 16 de julio de 1767, en la Basílica del Vaticano, el Papa Clemente XIII canonizó a José de Calasanz.

Al tercer centenario de su muerte y, segundo de su beatificación en 1948, el Papa Pío XII declaró a San José de Calasanz, Celestial Patrono, ante Dios, de todas las Escuelas Populares Cristianas del Mundo